Fabricar un rabel en el siglo XXI


Lo primero decir que nos encontramos muchas personas que al ver un rabel, sin conocer su origen o cómo hacerlo sonar, está interesada en fabricarse su propio instrumento a partir de una pequeña ayuda y algunas nociones fundamentales. Al haberse fabricado su propio instrumento tienen un mayor afín por conocerlo y hacerlo tocar.

Lo que vamos a tratar de explicar en esta página, de una forma sencilla, son los pasos que hay que seguir para fabricar un rabel leonés en el siglo XXI, pero sin perder la parte tradicional que es la que buscamos cada vez que hacemos un instrumento de estas características.

Para ello emplearemos los métodos que tenían entonces pero con las herramientas que tenemos ahora.

En primer lugar debemos de buscar un trozo de madera vieja, seca, sin nudos y que esté sana (sin carcoma). Emplearemos maderas autóctonas, más fáciles de encontrar, y blandas que son más fáciles de trabajar como el aliso, el chopo o el propio pino que podemos encontrar en cualquier almacé o carpintería. Las maderas duras como el negrillo, cerezo o nogal darán una mejor terminación pero son más difíciles de trabajar.

Necesitamos una pieza de aproximadamente 70 x 20 y por 7 de ancho. Con la ayuda de una sierra dividimos esta pieza en dos para poder sacar el propio cuerpo y la tapa. Nos quedarán  dos piezas de 70x20x5 y de 70x20x0,5 una vez serradas y cepilladas o lijadas.

A continuación dibujaremos la forma que queremos darle al rabel bien empleando nuestra creatividad e imaginación o bien con algún tipo de plantilla, marcando ya el diapasón y el arco para aprovechar la misma pieza de madera.

Vaciamos el cuerpo o caja de resonancia mediante taladro, fresadora, gubias, formones, lijas, teniendo en cuenta que es importante dejarlo con una buena terminación en su parte interior con el fin de que los sonidos que produzca una vez terminado sean más uniformes.

Ahora ya podemos recortarlo por fuera. Para ello empleamos una sierrra caladora o si podemos mejor una sierra de cinta que nos dara mejor verticalidad en los cortes, dándole la forma tanto al clavijero, al mástil y al cuerpo. Haremos lo mismo con la tapa y el diapasón y una vez les hayamos dado los diferentes lijados los unimos con cola blanca presionando la tapa y el diapasón contra el cuerpo y el mástil mediante  sargentos, con la finalidad de que cuando hayamos rematado el rabel apenas se noten las uniones de unas piezas con otras.

Colocamos el cordal con sus tres agujeros para las cuerdas y la cejilla que previamente habremos hecho de una misma madera. Conviene que sea de alguna madera más dura debido a la tensión que van a tener que soportar al poner las cuerdas.

A continuación agujereamos el clavijero con una broca de la medida de las clavijas, que tendrán que ser cónicas y las habremos hecho bien tallándolas manualmente o mediante un torno.

Preparamos el puente que debe de ser de unos 4,5 cm. de altura y 5 mm. de grosor en función de la angulación que lleve el diapasón.

Una vez lo hayamos lijado con lija fina y acabado le daremos los barnices o protectores apropiados.

Es el momento de ponerle las cuerdas que pueden ser de bandurria. Preparamos el arco con cuerdas de nailon muy finas. Una vez enresinado y afinado, nuestro rabel ya está listo para ser tañido.